"Donde se quiere a los libros también se quiere a las personas" Heinrich Heine

sábado, 12 de marzo de 2016

ENCUENTRO CON ANTONIO GÓMEZ YEBRA

Hoy ha estado en nuestra biblioteca Antonio Gómez Yebra, autor del libro Mi amigo listo que ha leído en clase el alumnado de primero de primaria.


El libro trata de unos animales que viven en una granja y que acuden diariamente al colegio, además de bañarse y jugar con sus amigos. Pero resulta que un burro llamado Torpe no consigue distinguir unas letras de otras. Afortunadamente cuenta con su amigo el caballo Listo, que intenta ayudarle de mil formas hasta que encuentra la forma perfecta, le regala unas gafas. A partir de ahí se acabaron los problemas con Doña Vaca la maestra y las risas de sus compañeros.
                                          
Tras una breve presentación a cargo de dos niñas, Antonio comenzó un diálogo con los niños y niñas. Habló de cómo etiquetamos a los animales porque simplemente tienen esa fama adquirida aunque en realidad sus cualidades sean muy diferentes. Evidentemente esta historia es una fábula tras la que se pueden apreciar comportamientos humanos. 
                                                 

Nos contó el autor que cuando él terminó magisterio con solo diecisiete años le ocurrió algo parecido a la historia que cuenta en el libro. Un día de visita en casa de sus tíos, su tía dijo que su prima sacaba malas notas en el colegio a pesar de que era muy lista. Y es que no se habían dado cuenta de que lo que pasaba era que no veía muy bien. Cuando le corrigieron su defecto de visión poniéndole gafas su problema se resolvió. 
                                                          
Antonio a lo largo del encuentro ha hecho partícipe a los niños y niñas con preguntas, unas veces las hacía él sobre el libro, los personajes o a partir de la lectura de pequeñas oraciones , sobre las diferencias y semejanzas de las letras del abecedario, el significado de palabras o juegos con las mismas, y otras veces, era el alumnado el que le preguntaba a él. En ocasiones era el mismo autor el que sugería la respuesta o recordaba las palabras con el comienzo de las mismas. Las letras del abecedario dan mucho juego, para inventar rimas que Antonio improvisaba sobre los nombres de los alumnos y alumnas, para inventar greguerías, para establecer semejanzas y diferencias...A veces había pequeños premios a las preguntas para los participantes en forma de poesías, tarjetas, folletos de sus libros, etc.

                                   
El alumnado se interesó por ejemplo en saber si el libro lo había escrito él solo, cuántos años tenía cuando lo escribió o cuánto había tardado en escribirlo. Siempre manteniendo la atención de la chiquillería iba respondiendo y enlazando con juegos de palabras a través de los cuales buscaba la participación de todos.
Hemos pasado un tiempo muy agradable con Antonio Gómez Yebra jugando con las letras, las palabras, los personajes y la historia que cuenta en su libro.

¡Gracias Antonio y hasta pronto!



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