"Donde se quiere a los libros también se quiere a las personas" Heinrich Heine

miércoles, 19 de marzo de 2014

PEDRO MAÑAS ROMERO, VISITA NUESTRA BIBLIOTECA

Hoy ha estado en nuestra biblioteca Pedro Mañas Romero para mantener un encuentro con el alumnado de segundo ciclo que había leído su libro Una terrible palabra de nueve letras. Con este título obtuvo el Premio de Literatura Infantil Ciudad de Málaga en 2.012 que concede la Editorial Anaya y que se suma a otros premios anteriores.


Pedro escribe tanto literatura infantil y juvenil como novelas y relatos cortos para adultos.
Destaca su dedicación al teatro para el que ha realizado montajes para el público infantil y adulto con su compañía La cama sin hacer en la que participa como actor y dramaturgo. Ha desempeñado otros oficios como actor de doblaje, profesor, administrativo, traductor, payaso… 

Pedro comenzó diciéndonos que lleva ya seis años encontrándose con sus lectores, aunque es la primera vez que lo hace fuera de Madrid. Siempre le importó que los niños y adultos se comunicaran en base a un buen entendimiento, abordando todo tipo de temas de forma adecuada para que puedan comprenderse mutuamente. Y esa es su intención en el día de hoy: hablar de todo lo que surja alrededor de su historia. Por cierto, su libro crea y mantiene la expectación hasta el final y todos los alumnos hacen hipótesis sobre la posible palabra a la que se refiere y que siempre aparece codificada. Así que ante este gran interés les asegura que al final les dirá de qué palabra se trata.

Y para involucrarnos a todos nos dijo que él no era el único cuentista que había allí, sino que todas las personas lo somos. Porque, qué otra cosa si no hacemos cuando damos pretextos, ingeniamos excusas, decimos pequeñas o grandes mentiras, inventamos escapatorias o buscamos coartadas… Así que todos, todos, somos cuentistas.

Y al igual que cada profesional necesita una serie de herramientas para desarrollar su trabajo, el cuentista también necesita las suyas. Pero no las dice directamente sino que son los niños y niñas los que tienen que deducirlas. Para ello leerá tres principios diferentes de la historia y que tienen que acertar cuál de ellos es el que corresponde con el inicio de su libro. A medida que los lee y se hacen las votaciones va matizando las diferencias entre las formas, las palabras y los significados; como las palabras expresan y evocan cosas diferentes tanto por sí solas como en relación a otras palabras.

Después lee el principio de varios cuentos conocidos y los alumnos tienen que adivinar el título y el personaje del que se trata. Poniendo atención en las palabras iniciales de cada cuento nos damos cuenta de un elemento fundamental para la construcción de una historia: LA ORIGINALIDAD. Porque nos sorprende, nos cautiva y nos atrapa a la lectura.

Estas “herramientas del cuentista” son gratuitas, infinitas, no se agotan nunca y siempre pueden ir con nosotros.

Los niños van diciendo otras posibles herramientas básicas hasta que dan con una fundamental: LA IMAGINACIÓN. Pedro nos dice que la imaginación es como una maceta en la que germinan historias y para que esto sea posible hay que sembrar, regar, cuidar, ... pero ¿cuál es la semilla de una historia? De nuevo son los alumnos los que van sugiriendo posibles semillas hasta que deducen que una semilla puede ser cualquier cosa: un principio, un final que conduzca a todo lo anterior, una noticia de un periódico, un dibujo, una sensación, una foto, una película, un videojuego… cualquier cosa que ponga en marcha la imaginación.

Llegado este momento nos contó que la historia de su libro surgió a partir de una noticia situada en Estados Unidos en la que unos padres protestaban indignados porque se iba a poner a la venta una muñeca que decía palabrotas.

Después hubo un tiempo de diálogo en el que se habló de  escenarios,  personajes y hechos que ocurren en el libro.

Les propuso que él leía oraciones y tenían que adivinar qué personaje lo decía y a partir de ahí se analizaba la situación y las razones del personaje para actuar así. De esta forma se dan cuenta que todos los personajes (y también las personas) merecen una oportunidad de conocerlos y comprenderlos mejor, porque quizá detrás de su comportamiento hay cosas importantes que les afectan y a lo mejor podemos ayudar.

Y por último, la última herramienta básica: LAS PALABRAS, o en definitiva, el lenguaje, gracias al cual podemos comunicar, ilusionar, alegrar, entristecer, expresar, convencer, enamorar, narrar, emocionar, … con las palabras se puede hacer casi de todo. Por eso es importante aprender a utilizarlas y usarlas de forma correcta. Porque quien tiene las palabras tiene el poder.

Y por fin, después de un turno de preguntas, Pedro nos descubrió la palabra de nueve letras que todos ansiábamos conocer.

Al final hubo firma de libros y nos despedimos después de haber pasado un rato muy agradable, habernos hecho pensar y quizá también, haber sembrado alguna semilla que a lo mejor crecerá porque queremos cuidarla y ya sabemos cómo hacerlo: ORIGINALIDAD+IMAGINACIÓN+PALABRAS.

Gracias Pedro.

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